aquel amurallado por los miedos,
y caminé por ciudades desoladas,
bajo la lluvia gris del egoísmo.
Apresuraba el paso por sus calles,
detrás de un sueño estéril y mezquino,
buscando no se qué en cualquier parte,
para hallar al final mas de lo mismo.
Ya conocí el país de los silencios,
árida estancia del alma distraída,
país donde se ahogan mil preguntas
y agonizan respuestas, como heridas.