Vuelvo a nacer del sol, resuelta en tibia luz vibrando al aire, respiro el manantial, bebo la brisa, húmedos de quietud sólo los trinos, y el ondulado trébol, bajo los pies se mece y brilla. Vuelvo a ser vida continente, río fluyente, corazón amapola, canto de cigarra,
templo pagano, donde se inmola el engaño sutil de lo mundano. |