Una noche de tornillo,
la jovata caminaba,
de esquina a esquina pizpeaba
si la llamaban de atrás,
Y cantaba entre los dientes,
castañeteando de frío,
un tango desafinado
que oyó un ángel al pasar.....
Fue detrás de una moneda,
Que enfilé por mal camino,
Quería el brillo de las joyas,
Buenas pilchas y champán,
Y mirando un espejismo,
No pensé que la belleza,
Algún día se marchaba,
Junto al último bacán.
Creí en todas las mentiras,
que se dicen en la cama,
rematé mis ilusiones,
por unos billetes mas,
y en la calle del olvido,
hipotequé mi alegría,
que después se fue a remate,
con las joyas del final.
Hoy cuando doblo la esquina,
Las arrugas me condenan,
Y la garganta quemada,
me canta ya no va mas,
quisiera cerrar los ojos,
y volver atrás la vida,
pa cambiar este destino,
y poder morir en paz.
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