Allá va ,caminando descalzo,
Isauro, el maestro,
Isauro, alta la frente,
el alma iluminada,
su guardapolvo blanco
desgarrado por 120 balas...
Francisco Isauro Arancibia,
el maestro tucumano,
el soñador ........ debió partir descalzo.....
Cayó en su propia sangre,
bajo la última ráfaga,
Guardó silencio la voz
de la utopía .
Había metrallas borrando
las palabras.
Isauro Arancibia,
Asesinado indefenso,
mártir de las tizas,
quizás como un milagro,
a su propio verdugo
le dejó sus zapatos.....
(nada habia de valor
en su humilde morada)
¡Para tamaña cobardía
yo no tengo palabras,!
¿Como se hace para matar un hombre
y al cadáver robarle los zapatos?
Allá va Isauro, camino al cielo,
Guardapolvo blanco iluminado
Un angel agita la campana,
Otro corre con tizas en las manos,
El maestro sonríe,una vez más
¡está volviendo al aula!
Se mira los pies.......y está descalzo....
Por Stella Maldonado y Alejandro Demichelis *
En la noche del 24 de marzo de 1976 en la sede del Sindicato Docente de Tucumán fueron salvajemente asesinados Isauro Arancibia –secretario general de ATEP-Tucumán y de Ctera–, junto a su hermano Arturo, también maestro.
Isauro recibió 120 balazos, su hermano Arturo 70. El responsable político y militar de tan aberrante hecho fue Antonio Bussi, hoy enjuiciado en Tucumán por la desaparición del senador Guillermo Vargas Aignasse y responsable de torturas, asesinatos y desapariciones de cientos de militantes sociales y sindicales. Italia Arancibia, su hermana, narra que esa noche lluviosa luego de una reunión de maestros, Isauro, en una vieja camioneta, fue dejando a las compañeras y compañeros en sus casas y se dirigió a la sede de los maestros, a pesar del peligro que eso significaba para él y su hermano. Isauro, un dirigente humilde, tenía unos zapatos nuevos que le habían regalado sus sobrinos. Eduardo Rozenvaig, historiador tucumano, en su libro La oruga en el pizarrón relata que cuando los familiares encontraron los cuerpos acribillados de Isauro y Arturo en un cuartel militar, a Isauro le faltaban los zapatos: “La dictadura se había robado el par de zapatos del maestro”. Hoy los docentes argentinos seguimos recordando con profunda emoción a Isauro Arancibia, fundador de Ctera, y uno de los más de 600 docentes asesinados y desaparecidos en la última dictadura militar. Su compromiso, su militancia, su entrega inclaudicable por la educación pública y los derechos de los trabajadores de la educación siguen siendo un ejemplo en la historia y la construcción de nuestra organización nacional. Ctera exige prisión perpetua y cárcel común para el genocida Antonio Bussi, responsable de aquellos hechos aberrantes. Ctera, como siempre, seguirá afirmando en las aulas y en la calle: ¡Isauro Arancibia Presente! * Secretaria general y secretario de Prensa de Ctera.
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