Soy el eco de antiguas canciones, del Poema de amor de Serrat, de Aznavour y su dulce Bohemia, que encantaban mis noches de paz. Soy de las melodías eternas, Nat King Cole, Nino Bravo, Andion, Edith Piaf, Candilejas, Leticia, me devuelven las noches de amor. Soy la nota robada a Gershwin, la pasión con sabor de Pink Floyd, de Satié los instantes perfectos, de aquel piano que suena a dolor. Soy la música de toda la tierra, los acordes que canta en el mar, la milonga de Tita en San Telmo, y Tchaikovsky que me hace soñar... Ay de mí sin el canto del viento, ay de mí, sin la voz del tambor, ay de mi corazón sin la música, si algun día me quiere dejar. De los mil campanarios en vuelo, soy paloma que se echa a volar, en sonidos de bronces eternos, canta el alma de mi libertad. |